Nueve asistentes trabajan detrás de una sola voz, la de la Nori: previsión, margen, turnos, caja y reputación. Tú decides; el último clic siempre es tuyo.
El 24 es La Mercè: ese servicio lo tendrás lleno y tu tique de noche es de 44 €. 14 sillas a 32 € son 448 € donde caben 616 €.
El cuadrante vive en un Excel que se reenvía por WhatsApp. Las facturas, en una carpeta que va a la gestoría una vez al mes. Los escandallos, en una hoja plastificada. Y nadie detecta que el pescado ha subido un 15 % hasta que el margen ya se ha perdido.
Los lectores de facturas te dicen qué pasó el mes pasado. Concilian el pasado; ninguno te dice qué hacer mañana. El espacio prescriptivo está vacío, y es el que ocupa Norvi.
Las plataformas con millones de financiación lo escriben ellas mismas: su cliente mínimo son dos locales. El restaurante independiente de un solo local es exactamente el nuestro.
No está en ningún sistema: está en tu cabeza y en la del encargado. Por eso Norvi no es solo una capa sobre tus herramientas — cuando la herramienta no existe, la pone la Nori.
«Norvi no compite por leer mejor el pasado. Compite por ser el único que te dice qué hacer mañana.»
NORVI / OPERACIONES
Norvi no quiere convertirte en analista. Ordena lo que ya sabes, lee lo que ya tienes y te devuelve una decisión que puedes revisar antes del siguiente servicio.
Le preguntas como le preguntarías a una buena jefa de operaciones: «¿cuánta gente viene el jueves?», «¿cómo va el margen del fricandó?», «¿llego al IVA del 20?». Ella consulta a quien toca y te responde corto, con una fecha o un euro en la primera frase.
La Nori trabaja mientras tú cocinas
«Nori, con la lluvia de mañana, ¿cuánta gente espero en la cena?»
Entre 24 y 31 cubiertos. Mantendría 3 personas de sala, no 4, y prepararía 2 mesas flexibles.
Cada número sale de un asistente, y cada asistente declara su origen. Si un dato no lo tiene, te lo dice abiertamente en lugar de quedar bien.
«Entre 24 y 31 cubiertos», no «28 cubiertos». Cada previsión lleva su banda y su horizonte: predicción hasta 48 h, diaria hasta 7 días, climatología más allá.
La contraoferta redactada, el pedido preparado, el cuadrante dimensionado. Nada que cueste dinero se ejecuta sin tu aprobación: el último clic es tuyo.
Nada de «módulos» ni lenguaje de consultoría: cada asistente tiene un trabajo, una fuente de datos y la obligación de decir de dónde sale cada cifra.
Previsión de cubiertos y venta servicio a servicio, con banda P10–P90 y horizonte declarado. Y cuando entra una petición de grupo, el veredicto: aceptar, contraofertar o moverla, con el mensaje ya escrito.
El radar: solo habla cuando algo se ha movido desde ayer por encima de un umbral en euros. Si no se ha movido nada, silencio — y el silencio también te informa: la semana va como esperabas.
La hoja del servicio de mañana: curva de llegada, mise-en-place y las llamadas que valen la pena. En día flojo prescribe ahorro; en día lleno, movimientos con nombre y hora.
El cuadrante propuesto antes de que abras el Excel del domingo. Habla en horas trasladadas, no en ahorros de mentira: con plantilla fija, mover horas no es ahorrar, es cubrir mejor.
La línea de caja a ocho semanas con el día crítico fechado. Porque lo que compras en agosto lo pagas en septiembre con la persiana bajada, y más vale saberlo siete semanas antes.
La ventana de pedido y la rotura fechada: qué producto te fallará, qué día y a qué hora, y cuándo es el último momento para pedirlo. Con el calendario y las vacaciones de cada proveedor.
La subida silenciosa: ninguna llega a un euro y todas se pagan sin mirarlas. Detecta la deriva factura a factura y te dice la fecha en que el plato te cruzará el objetivo de food cost.
Coge los servicios que quedarán vacíos dentro de diez días y entrega una acción ya redactada para cada uno, con el resultado medido de la anterior. Nada de «publica más en Instagram».
Mueve la reputación del día después al día antes: detecta la firma de saturación que precede a las reseñas malas y te avisa del servicio de riesgo con las palancas y su coste.
«Cuatro asistentes hablan en una sola pantalla sin que hayas elegido ninguno. Y cada cifra que aparece se puede abrir hasta su fuente.»
Es la prueba de que es un cerebro y no nueve suscripciones dentro de la misma aplicación.La mayoría de restaurantes no tienen nada que conectar — y es exactamente por eso que nadie les servía. Cuando la herramienta existe, Norvi se conecta. Cuando no existe, te la pone la Nori. Y ninguna herramienta de Norvi es solo un formulario: todo dato que introduces te devuelve inteligencia al momento.
La libreta de reservas en menos de diez segundos con el teléfono en la oreja, y el cierre de caja de diez segundos al final del servicio. Apuntas una reserva de 8 y la misma pantalla te responde qué queda libre de ese servicio.
No es un gestor de reservas: si algún día contratas uno, Norvi lo lee y la libreta desapareceUn buzón dedicado donde reenvías las facturas — o la foto del albarán desde el móvil. Norvi las lee, normaliza los precios y vigila la deriva. Es donde está el margen, y hoy no lo mira nadie hasta que la gestoría cierra el mes.
No genera ninguna factura: Norvi solo lee documentos ajenos y queda fuera del reglamento VerifactuLo que tú declaras — capacidad, dotación, objetivo de food cost, compromisos fijos — y que ningún sensor puede medir. Cuando la Nori usa uno de esos números, lo dice: «con el 33 % que me dijiste».
No estima impuestos ni sustituye a la gestoría: las horquillas siempre se etiquetan como estimaciónCada recomendación queda escrita con su impacto previsto y lo que hiciste con ella. Publica permanentemente el error de previsión y la tasa de aceptación — la respuesta a la primera pregunta de cualquier restaurador: «¿y tú cómo lo sabes?».
No hay ningún contador de «te hemos hecho ganar X euros»: sin contrafactual, ese número es mentiraNinguna funcionalidad de Norvi depende de una sola vía de acceso. Si tu TPV tiene API, la usamos; si no la tiene, el producto funciona igual desde el primer día. La calidad degrada con elegancia; el producto no se rompe nunca.
Revo XEF, Glop, Last.app, Square, Holded, Odoo, Factorial, Kenjo, Woffu, Google Business Profile, AEMET. Dato rico y en tiempo real, sin que toques nada.
Cuando un TPV o el delivery solo se abren por un agregador, pasamos por un tercero certificado — nunca te pedimos cambiar de herramienta.
Para los TPV de toda la vida que viven en un ordenador del almacén: un conector local que lee las exportaciones y las envía cifradas, con tu autorización expresa.
Reenvías una factura, haces una foto del albarán, subes el Excel del cuadrante. Importar tu desorden es una funcionalidad, no un parche.
El cierre de caja al final del servicio: facturación, cubiertos, tique medio. Es la serie temporal fundamental sin ninguna integración — y es lo que hace que Norvi funcione el día uno en cualquier restaurante de España, tenga el TPV que tenga, incluso una caja registradora de hace diez años.
Los grandes competidores integran diecisiete TPV — todos anglosajones, ninguno español. Norvi empieza exactamente por el otro extremo: por el software que hay de verdad en la barra de los restaurantes de aquí.
«La fiesta mayor de tu barrio mueve más caja que el 12 de octubre. Norvi es el único que la tiene en el modelo.»
Calendario oficial de fiestas locales más los eventos de tu barrio, declarados con su origen.En el sector se venden precisiones del 97 %. Nosotros hacemos lo contrario: el error real de previsión de las últimas seis semanas está permanentemente en pantalla, y cada cifra lleva su origen detrás del botón «Por qué».
Todo dato lleva fuente, horizonte y confianza. El botón «Por qué» de cada pantalla te abre la traza hasta la factura, el tique o el parámetro que la sostiene.
Si un número no se puede medir, sale de lo que tú has declarado y la Nori lo dice en voz alta: «con el 33 % que me dijiste». Nunca un decimal inventado con apariencia de precisión.
Distinguimos siempre el dinero de verdad (un refuerzo puntual, kilos de menos, una subida de precio) de las horas que solo se mueven. Y no hay ningún contador de euros acumulados: no lo podríamos demostrar.
No son limitaciones de esta versión: son decisiones de arquitectura. Cada una te protege de un riesgo que no tienes que heredar tú.
Norvi solo lee documentos ajenos, y por eso queda fuera del reglamento Verifactu. Tu programa de facturación sigue siendo el tuyo; nosotros sacamos la inteligencia.
El registro horario con valor legal se queda en Factorial, Woffu o Kenjo, que es de quien es el oficio — Norvi se conecta y hereda su cumplimiento en lugar de asumir el riesgo.
Los asistentes proponen y dejan el trabajo a punto: el mensaje redactado, el pedido preparado. Ninguna acción con consecuencia económica se ejecuta sin tu clic.
Un restaurante independiente gasta entre 155 y 235 € al mes en software que no se habla entre sí. Norvi lo sustituye o se conecta — y le añade lo que ninguna de esas herramientas hace: decirte qué hacer mañana.
No es una prueba gratuita: es una puesta en marcha acompañada con tus datos reales.
La Nori, centro de mando, cierre de caja y reputación. Un local.
Todo el Base, más facturas y costes de proveedor, cuadrante de turnos y banco vía PSD2.
Pro consolidado multi-local, comparativa entre locales e informes de grupo.
Norvi Cuina · +59 €/mes sobre cualquier plan: escandallos, food cost, inventario y pedidos.
Facturación anual · 15 % de descuento.
Puesta en marcha · 349 €, condonables con compromiso de doce meses. El 70 % de los abandonos ocurre en los primeros noventa días, y el arranque acompañado es lo que los evita: por eso no la regalamos, la hacemos bien.
Con la ficha de tu restaurante, la Nori tiene dirección el primer día. Con tres semanas de cierres de diez segundos, tiene previsión operativa propia. Y te lo demuestra con su error a la vista, no con promesas.